AndulaciónPatologías¿Qué es la insuficiencia venosa crónica?

05/05/20232

Las venas y arterias tienen un papel fundamental en el funcionamiento de nuestro sistema circulatorio, ya que son las encargadas de transportar la sangre desde el corazón a todo el cuerpo en dos direcciones. Hablamos de insuficiencia venosa crónica cuando las venas presentan alguna dificultad para realizar el adecuado retorno de la sangre al corazón, lo que provoca la acumulación de ésta en las piernas, dando lugar a diferentes síntomas y problemas.

¿Qué es la insuficiencia venosa crónica?

La función de las venas en el sistema circulatorio es la de recoger la sangre de todo el cuerpo para llevarla de nuevo al corazón para que ésta se oxigene y salga a través de las arterias a irrigar todos los tejidos.

Hablamos de insuficiencia venosa crónica (IVC) cuando el sistema venoso es incapaz de realizar un adecuado retorno venoso. En la mayoría de casos, se trata de una enfermedad crónica, progresiva y sin un tratamiento apropiado puede producir complicaciones que afecten la calidad de vida de aquellos que lo padecen.

Normalmente, las válvulas de las venas profundas mantienen la sangre fluyendo para que se lleve a cabo el retorno venoso hasta el corazón. Cuando se presenta insuficiencia venosa crónica, las paredes de las venas se debilitan y las válvulas se dañan. Esto provoca que las venas permanezcan llenas de sangre, sobretodo en las piernas al estar de pie.

Tiene una prevalencia en adultos del 10-20% en hombres y del 25-33% en mujeres. Su incidencia aumenta con los embarazos y con la edad.

pesadez piernas

Síntomas

La insuficiencia venosa crónica es un problema que debe diagnosticarse de forma eficaz ya que cuanto antes se detecte e inicie su tratamiento, mayores son las posibilidades de prevenir las complicaciones asociadas y el progreso de la enfermedad. Por este motivo, acudiremos al especialista en caso de observar alguno de los siguientes síntomas:

  • Dolor, hormigueo, pesadez y cansancio (más común en piernas). Se diferencian de otras afecciones con síntomas similares porque se intensifican al estar en reposo y con el calor, y por el contrario disminuyen al levantar las piernas y con el frío.
  • Hinchazón de piernas y tobillos. Especialmente tras estar largos períodos de pie.
  • Calambres nocturnos. O también ‘síndrome de las piernas inquietas’. Pueden dificultar conciliar el sueño y el descanso.
  • Sensación de calor, enrojecimiento, sequedad y picor contínuo en la piel. Debido al exceso de sangre retenida provoca un aumento de la temperatura, la piel se deshidrata y da lugar a estos síntomas.
  • Arañas vasculares. Son dilataciones de los capilares, a nivel superficial, se pueden observar a nivel cutáneo pequeñas líneas rojizas o violetas. Son inofensivas y no duelen, en la mayoría de casos, solo se consideran un problema estético.
  • Varices reticulares. Son dilataciones de las venas de pequeño tamaño que aparecen en una zona de la piel más profunda que las arañas vasculares.
  • Varices o venas varicosas. Se trata del signo clínico más prevalente y conocido de la IVC. Son dilataciones y alargamientos de las venas superficiales, que se producen cuando la insuficiencia venosa se cronifica.
  • Signos dérmicos. Alteraciones cutáneas de la piel producidas por la mala circulación: dermatitis, eccemas, hiperpigmentaciones…

En el estado más avanzado de la enfermedad también pueden aparecer úlceras venosas. Suelen cronificarse o aparecer de forma recurrente  y pueden ser invalidantes, afectando en gran medida a la calidad de vida de los pacientes.

Por último, a medida que la enfermedad progresa, se puede producir hinchazón en los tobillos y piernas (edema), coágulos en las varices (varicoflebitis), o hemorragia por rotura de las varices (varicorragia).

Causas

Las causas por las cuales las venas empiezan a dejar de funcionar son diversas, las comunes contemplan:

  • Una obstrucción en el flujo venoso por trombosis de un vaso o compresión externa.
  • Reflujo valvular (varices).
  • Fallo en los mecanismos de bombeo venoso.

Además de esas causas, también existen diversos factores que pueden desencadenar esta afección como:

Factores genéticos: La insuficiencia venosa crónica es hereditaria.

Edad: con el paso de los años, las paredes y válvulas de la vena tienden a debilitarse y finalmente puede llegar a dilatarse.

Embarazo: Durante el embarazo existen varios factores como los cambios hormonales que provocan la dilatación fisiológica de las venas. También influyen el aumento de peso y la disminución de la actividad física.

Alteraciones hormonales: El empleo de anticonceptivos orales u otras terapias hormonales aumentan la dilatación venosa, siendo además una de las causas más frecuentes de trombosis venosa en las mujeres jóvenes.

Sobrepeso y obesidad: Incrementan la presión en las venas de la pelvis y las piernas, lo que deriva en un mayor riesgo de padecer varices y otras complicaciones.

Sedentarismo o la inactividad también influyen directamente. También las situaciones que dificultan la correcta circulación venosa.

Prevención

Algunos especialistas recomiendan tratar la insuficiencia venosa como parte fundamental de su prevención evitando los posibles factores de riesgo que puedan modificarse como la obesidad, evitando las posiciones estáticas mantenidas y la exposición directa al sol.

Otros factores de riesgo evitables a comentar incluyen los problemas de tránsito intestinal como el estreñimiento puesto que ejerce un aumento de la presión abdominal que dificulta el retorno, utilizar ropa demasiado ajustado que ejerza presión y dificulte el bombeo y algunas terapias hormonales.

Desde iXalud os proponemos 8 consejos que serán grandes aliados para combatir esta patología:

Consejos para mejorar la circulación de las piernas

¿Cuándo debo acudir al especialista?

Cuando el dolor o sensación de fatiga también cursa con edema, puede ser una clara señal de que el problema debería ser revisado por un médico. Aquellos casos en los que ya se ha sido diagnosticado anteriormente de problemas cardiovasculares, renales o hepáticos, se tienen antecedentes de trombosis venosa profunda o se sigue algún tratamiento con antihipertensivos, siempre deberíamos acudir a nuestro especialista a la mínima sospecha de cualquier síntoma para evitar posibles complicaciones con las patologías ya existentes.

Otras señales que deberían alertarnos de que algo no va bien es si sentimos dolor al caminar o en la palpación.

Tratamiento

El tratamiento debe ser individualizado, ya que este variará en función del grado de afección y siempre se deberá contemplar un tratamiento conservador y preventivo para la insuficiencia venosa. Este contempla la siguientes estrategias:

Medidas preventivas genéricas. Con el fin de contrarrestar los factores que agravan la insuficiencia venosa.

Medidas preventivas fisicoposturales. Se aconseja el reposo con las extremidades inferiores elevadas; y se aconsejan el drenaje linfático y la hidroterapia que combina las duchas con agua fría y masajes.

También, aunque resulte paradójico, el dolor e hinchazón generalmente empeoran al estar de pie o en movimiento y mejoran cuando estamos parados o sentados, pero precisamente para mejorar la sintomatología es necesario evitar aquello que en principio nos resulta un alivio puesto que como ya hemos comentado anteriormente el sedentarismo es un factor de riesgo. Las primeras indicaciones para mejorar estos síntomas serán pues ejercitar de forma suave las piernas, ya sea dando un paseo y realizando algún ejercicio suave ya que esto nos ayudará a activar la musculatura y que ésta ayude a bombear los líquidos de nuevo al corazón y mejorar la retención existente.

También se recomienda utilizar medias compresivas o de descanso para facilitar la disminución de la hinchazón de la zona afectada y mejorar la funcionalidad del retorno venoso. Es importante elegir la compresión, talla y modelo adecuados, ya que será distinto para cada paciente, por lo que es esencial que las recomiende siempre un profesional sanitario.

Presoterapia instrumental. Se realiza mediante fundas hinchables a diferentes presiones según las necesidades del paciente y bombas de compresión neumática.

Y también cabe la posibilidad que nuestro médico nos prescriba un tratamiento farmacológico para la mejora de la circulación o en casos más severos sea necesario recurrir a una cirugía vascular que será la última opción siempre que no haya funcionado otra cosa.

Andulación como tratamiento

Gracias a los 3 principios básicos con los que actúa, la Andulación es un tratamiento eficaz para la insuficiencia venosa crónica desde la primera sesión de tratamiento. Partiendo de una posición ergonómica en decúbito supino (tumbado boca arriba) con las piernas ligeramente elevadas (por encima del corazón) no solo favorecemos el retorno venoso, sino que además la zona lumbar se corrige para evitar cualquier tensión que pueda existir.

A esta posición más que idónea para el tratamiento se le unen unas vibraciones mecánicas que ayudarán a bombear y conducir el riego sanguíneo de vuelta al corazón evitando que se acumule la sangre en las venas.

Además de activar el sistema circulatorio, actúa también como un estimulador del sistema linfático ayudándonos no solo a eliminar toxinas sino también los resultados de los procesos metabólicos y ayudándonos a fortalecer las defensas del cuerpo.

Finalmente, también dispone de un programa de reflexología podal que será de gran utilidad para activar y vasodilatar de forma indirecta a la zona a tratar todo el riego sanguíneo para dotar de oxígeno y los nutrientes necesarios las piernas desde su extremo más distal, el pie.

Muévete, que el dolor no te detenga.

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