Patologías

Artrosis

La artrosis es uno de los signos más comunes de desgaste de las articulaciones. Se estima que esta enfermedad afecta a unos 250 millones de personas en el mundo y a unos 7 millones en España.
El desgaste provoca un deterioro progresivo del cartílago de la articulación. La cavidad de la articulación y la musculatura que la rodea también pueden verse afectadas. El tejido cartilaginoso se va atrofiando poco a poco y finalmente la articulación ya no es capaz de moverse sin que se produzca fricción.

Causas de la artrosis

Las causas de la artrosis aún no están del todo claras, aunque se ha rebatido la teoría de que la artrosis esté condicionada por la edad. No obstante, la edad representa un factor de riesgo, ya que con los años la elasticidad y la capacidad de carga del cartílago de la articulación se reducen. A pesar de ello, muchas personas jóvenes ya comienzan a sentir los primeros indicios de desgaste en las articulaciones.

Hoy en día se acepta la hipótesis de que la artrosis se deriva de una combinación de diversos factores:

Lesiones y accidentes

Alrededor de un tercio de los casos de artrosis está condicionado por estos dos factores. Para poner en marcha la degeneración del cartílago de la articulación bastan hasta las más pequeñas lesiones: incluso pequeños desgarros en tendones y ligamentos perjudican al cartílago.

Sobrecargas persistentes

Si ciertos movimientos se ejecutan día a día durante años, se puede producir la sobrecarga de las articulaciones en cuestión: las artrosis condicionadas por la profesión no son una rareza. La sobrecarga debida al sobrepeso también es un castigo para las articulaciones.

Herencia

La causa de la artrosis también puede hallarse en los genes: algunos estudios han confirmado que la predisposición genética también es responsable del desgaste de las articulaciones.

Posturas incorrectas

Algunas personas tienen de nacimiento una postura incorrecta de alguna articulación, lo cual puede acelerar su debilitamiento.

Síntomas de la artrosis

Los signos típicos de la artrosis son sensación de tensión y rigidez por la mañana en la articulación afectada. De igual manera es característico el dolor al iniciar el movimiento: al comenzar el movimiento el dolor es agudo pero remite lentamente al continuar soportando la carga.

Otros síntomas de la artrosis son los crujidos y chasquidos al mover la articulación, así como contracturas musculares e hinchazones en torno a ella. Muchas de las personas afectadas tienen una sensibilidad aumentada cuando el tiempo es húmedo y frío. A medida que el desgaste de la articulación avanza, los síntomas se intensifican, los dolores aparecen con mayor frecuencia y también cuando se está en reposo, y la capacidad motora de la articulación correspondiente se reduce cada vez más.

Artritis y artrosis, ¿cuál es la diferencia?

Muchas veces, la tendencia es a no diferenciarlas correctamente, es por lo que conviene diferenciar estas dos afecciones. En su caso la artritis resulta de una inflamación de las articulaciones. Es una enfermedad reumática crónica que afecta a diferentes articulaciones: dedos de las manos, pies, muñecas, hombros, codos, caderas y rodillas. En éstas se produce dolor, hinchazón y rigidez sobre todo por la mañana o después de períodos prolongados de reposo.

En lo que respecta a la artrosis, se trata de una patología reumática. Afecta a la articulación, concretamente es un desgaste de cualquiera de ellas pero es más frecuente en columna vertebral, caderas y rodillas. Es cierto que aumenta su frecuencia con la edad, pero puede afectar a cualquier persona.

Se puede diferenciar claramente a la una de la otra:

Artritis

Es una enfermedad inflamatoria crónica, afecta a la vez a varias articulaciones. La artritis ataca a la membrana sinovial, la capa que recubre toda la articulación.

Artrosis

Es una enfermedad degenerativa, inflamatoria y crónica que afecta a las articulaciones. La artrosis provoca la pérdida de cartílago y que los huesos se rocen y se vayan desgastando.

Diagnóstico de la artrosis

La artrosis pasa por una serie de estadios y tiene unas características propias que conviene conocer.

Estadio inicial de la artrosis

El punto de partida de la artrosis es un defecto en el revestimiento del cartílago, el llamado “daño en el cartílago”. Al principio sólo se limita a pequeñas superficies pero en absoluto es inofensivo: incluso pequeños daños en el cartílago pueden provocar alteraciones drásticas en la articulación. Dado que sobre algunas secciones recae más peso, a la larga los huesos situados bajo las zonas de cartílago afectadas se ven atacados. En la radiografía se reconocen por las concentraciones y endurecimientos que indican el inicio de la artrosis. Poco a poco se sueltan pequeñas partes de cartílago que llegan al líquido de la articulación y atacan el recubrimiento interior de la articulación. Esto acelera el avance de la artrosis.

Estadio intermedio de la artrosis

Muchos pacientes se encuentran en la fase intermedia. La duración de esta difiere en cada caso y depende de la intensidad de la carga que soporte la articulación dañada. A medida que el cartílago se reduce cada vez más, aumenta la presión sobre el hueso situado debajo. El único medio de compensar esta situación es distribuir mejor la presión: la superficie de la articulación se ensancha y para ello forma excrecencias óseas, llamadas osteofitos. Estas con frecuencia son palpables e incluso se pueden ver desde fuera en la articulación. Las alteraciones impiden cada vez más el movimiento de la articulación y el daño en el cartílago se expande.

Estadio final de la artrosis

La capa de cartílago se va erosionando poco a poco. Los huesos situados debajo quedan libres y sin protección apoyados sobre los huesos del lado contrario. En la radiografía se aprecia claramente que los huesos se tocan directamente. Los propios huesos de la articulación han cambiado, son bastante más compactos, duros y por eso se aprecian mejor en la radiografía. En cuanto la cavidad articular desaparece completamente, la articulación afectada queda rígida. En este punto el tratamiento que se debe considerar es una operación para colocar una articulación artificial.

Tratamiento de la artrosis

Hasta la fecha no existe un tratamiento que se aplique a las causas de la artrosis y las elimine, por eso las medidas se limitan a paliar las molestias que esta enfermedad provoca. Incluso aunque la artrosis (aún) no se pueda curar, cada uno puede contribuir en gran medida a detener el avance de la enfermedad y a ralentizar el deterioro de las articulaciones.

Tratamiento médico

Mientras el cartílago de la articulación no se encuentre muy dañado se pueden emplear medicamentos. Con ellos se consigue aliviar los dolores, detener las inflamaciones y mejorar la capacidad motora.

Los fármacos más conocidos para las molestias articulatorias son los antirreumáticos no esteroideos, abreviado ARNS. La expresión “no esteroideos” significa que no contienen cortisona. No obstante, los ARNS deben tomarse durante poco tiempo y en dosis lo más pequeñas posibles, ya que, en parte, tienen considerables efectos secundarios. Otros medicamentos empleados con frecuencia son los inhibidores selectivos de la Cox 2, que actúan de manera igualmente selectiva contra el dolor y la inflamación pero no tienen tantos efectos secundarios como los ARNS. En caso de que las sustancias mencionadas no obren una mejoría suficiente, se utilizan preparados de cortisona, por lo general en forma de inyección. El glucocorticoide, que está relacionado con el corticoide que produce el propio cuerpo, se inyecta directamente en la articulación afectada. La ventaja en este caso es que la sustancia actúa exclusivamente allí donde es necesaria. De esta forma no afecta al organismo en conjunto, a diferencia de lo que ocurre con la cortisona en forma de pastillas.

Fisioterapia

Los ejercicios fisioterapéuticos mejoran la movilidad de las articulaciones y alivian el dolor.

Andulación

La terapia de andulación es muy recomendable para el tratamiento de la artrosis, ya que debido a la intensa activación de la circulación provoca una relajación profunda. La tensión muscular y los bloqueos se disuelven, eliminando de esta manera las cargas de las articulaciones lesionadas.

Sustitución del líquido articular

Este tratamiento se utiliza frecuentemente, y con gran éxito, especialmente en el caso de la artrosis de rodilla. Consiste en inyectar líquido articular, ácido hialurónico, directamente en la cavidad articular.

Medidas quirúrgicas

Algunas intervenciones pueden realizarse de forma ambulatoria, como por ejemplo la artroscopia. Con esta intervención denominada mínimamente invasiva la articulación se limpia y se lava y el cartílago se alisa.

Abrasión

Otro procedimiento utilizado en alguna ocasión es la abrasión, en la que la capa superior del cartílago articulatorio se desgasta de forma mecánica y se estimula al cuerpo para que produzca nuevo material cartilaginoso.

Prótesis

Finalmente, el último recurso es la sustitución de la articulación por una prótesis, pero sólo es recomendable cuando todos los demás tratamientos no han conseguido aliviar las molestias.

La terapia de andulación en la artrosis

La terapia de andulación es muy recomendable para el tratamiento de la artrosis, ya que debido a la intensa activación de la circulación provoca una relajación profunda.

La tensión muscular y los bloqueos se disuelven, eliminando de esta manera las cargas de las articulaciones lesionadas. Esto se refleja en una reducción inmediata de los síntomas dolorosos. Debido a que esta terapia biofísica también estimula el metabolismo en profundidad, todos los tejidos del cuerpo reciben un mejor suministro de oxígeno y nutrientes. Durante este proceso puede también detenerse el desgaste del cartílago articular y evitar así su empeoramiento.

Todo esto resulta en una mejora significativa de los síntomas y en una prevención de la destrucción de las articulaciones afectadas.

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Más información de la artrosis

La artrosis no sorprende a nadie de la noche a la mañana. El desgaste de las articulaciones se produce a lo largo de muchos años. Es un largo camino hasta llegar al punto en que cada carga a una articulación supone dolor. Este lento proceso es también traicionero, ya que a menudo la artrosis no se detecta hasta que ya se encuentra bastante avanzada. Esto es fatal, ya que una detección y un tratamiento precoces representan grandes ventajas. Por eso es importante aclarar y reconocer las señales de advertencia de la artrosis.

Reposo perjudicial

Si el movimiento de una articulación causa dolor, es comprensible que se adopte de manera totalmente involuntaria una postura compensatoria; al fin y al cabo las molestias deben reducirse tanto como sea posible. Sin embargo, al intentar reposar la articulación se la está perjudicando más, ya que al intentar evitar ciertos transcursos del movimiento se producen contracturas en los músculos de la articulación. Después de un tiempo el músculo sobrecargado empieza a acortarse. De esta manera el músculo tira de un lado de la articulación afectada, lo que la carga aún más.

Moverse cuidando las articulaciones y adelgazar

La Sociedad Española de Reumatología recomienda para la artrosis sobre todo los siguientes deportes que cuidan las articulaciones: gimnasia, ciclismo, marcha, natación estilo crol y aqua-jogging. Aparte del movimiento regular debe eliminarse el posible sobrepeso, puesto que cada kilo de más representa daño adicional para las articulaciones.

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