Día mundial dePatologíasIctus y bienestar: prevención y apoyo en la recuperación

29/10/20260

Cada 29 de octubre celebramos el Día Mundial del Ictus, una fecha clave para recordar la importancia de cuidar nuestro cerebro y actuar con rapidez ante cualquier señal de alerta. El ictus es una de las principales causas de discapacidad y mortalidad en todo el mundo, pero la buena noticia es que muchos casos pueden prevenirse y tratarse eficazmente si se detectan a tiempo, por eso, aprovechamos esta fecha para dar las indicaciones clave para una detección precoz y poder actuar a tiempo.

¿Qué es un ictus?

El término ictus proviene del latín ‘’golpe’’ también se denomina accidente cerebrovascular (AVC) y consiste en una interrupción brusca del aporte sanguíneo en una región del cerebro que provoca una alteración en su funcionamiento, al no llegar sangre, tampoco llegan los nutrientes y oxígeno que nuestro cerebro necesita, de esta manera, se verá afectado el tejido cerebral originando una serie de síntomas que variarán dependiendo de la zona afectada. La falta de sangre puede deberse a una obstrucción arterial (ictus isquémico) o a la rotura de un vaso sanguíneo (ictus hemorrágico).

Generalmente se produce de forma inesperada y puede evolucionar en cuestión de minutos en un síndrome neurológico importante.

El riesgo de sufrir un ictus aumenta con la edad y afecta a hombres y mujeres indistintamente.

Como detectarlo

Detectar los síntomas de forma temprana es vital. La regla FAST nos ayuda a recordarlos fácilmente:

  • F (Face): caída repentina de un lado de la cara.

  • A (Arm): debilidad o pérdida de fuerza en un brazo.

  • S (Speech): dificultad para hablar o entender.

  • T (Time): el tiempo es esencial —llamar de inmediato al 112.

Actuar rápido puede marcar la diferencia entre una recuperación completa y secuelas graves.

Los síntomas del ictus variarán en función del área afectada pero no suelen cursar dolor. Si el área afectada del cerebro es la izquierda, será la parte derecha del cuerpo la que se verá afectada, puede ir acompañada de pérdida de memoria y problemas en el habla al expresarse o comprender que se está diciendo.

Si el área afectada es la derecha, será la parte izquierda del cuerpo la que se verá afectada y podrá darse la situación de pérdida de memoria, visión y una actitud acelerada.

Factores de riesgo

Existen factores de riesgo que hacen que ciertas personas tengan mayor riesgo de padecer un ictus que otras, aunque algunos factores como la edad o los antecedentes familiares no pueden modificarse, la mayor parte de estos factores pueden ser cambiados, tratados o modificados:

  • Controlar la presión arterial y el colesterol.

  • Evitar el tabaco y moderar el consumo de alcohol.

  • Seguir una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras y ácidos grasos saludables.

  • Mantenerse activo físicamente, con ejercicios adaptados a cada edad y condición.

  • Reducir el estrés y asegurar un descanso reparador.

Adoptar estos hábitos no solo ayuda a prevenir el ictus, sino también muchas otras enfermedades cardiovasculares.

SEÑALES DE ALARMA ICTUS

Tratamiento

La atención necesaria tras haber sufrido un ictus dependerá de la zona afectada y se dividirá en 3 fases:

Fase aguda: Se trata de la fase que tiene lugar justo después de producirse el ictus, en ella se debe identificar el origen del AVC para poder realizar el tratamiento indicado según su tipo y afección. En el caso de los ictus hemorrágicos, se requiere una embolización para suministrar fármacos que permitan taponar o reparar las arterias rotas. En su contra, en el caso de los ictus por isquemia habrá que destruir el trombo que corta el riego sanguíneo con fármacos trombolíticos. Una vez estable el paciente, debería iniciarse el proceso de neurorehabilitación.

Fase subaguda: En ella se lleva a cabo la rehabilitación hospitalaria con la finalidad de lograr la máxima recuperación funcional posible para cada caso.

Fase crónica: Aquí es donde se activan los recursos de servicios sociales para ayudar a cada paciente y su familia a vivir con las posibles secuelas causadas por el padecimiento del ictus.

Rehabilitación: el camino hacia la recuperación

Después de un ictus, la recuperación puede ser un proceso largo y exigente. La rehabilitación neurológica y física resulta esencial para mejorar la movilidad, el equilibrio y la calidad de vida.

Cada persona necesita un plan individualizado que puede incluir fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia o apoyo psicológico. La constancia y el acompañamiento profesional son claves para avanzar paso a paso.

En este proceso de recuperación, la tecnología puede convertirse en una gran aliada. La terapia de andulación, es un tratamiento complementario ideal para favorecer el bienestar físico y aliviar molestias musculares a través de vibraciones y calor infrarrojo.

No sustituye en ningún caso los tratamientos médicos ni la rehabilitación prescrita, pero puede apoyar el proceso de recuperación ayudando a mejorar la relajación muscular, la circulación y aumento de la sensación de bienestar durante las sesiones.

Una fantástica herramienta para mejorar la calidad de vida del paciente tras un ictus o durante cualquier proceso de rehabilitación.

¡Conoce las señales! La prevención es salud.

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