AndulaciónSueñoCuida tu cuerpo y envejece con movilidad

23/01/20260

Con el paso de los años, el sistema musculoesquelético sufre cambios naturales que pueden afectar la movilidad, la autonomía y la calidad de vida. Los dolores articulares, la rigidez, pérdida de fuerza o fracturas no son inevitables, pero sí frecuentes si no se adoptan las medidas preventivas adecuadas.

Cuidar la salud musculoesquelética en la tercera edad es clave para mantener la independencia. Hoy te explicamos cuáles son las afecciones más comunes, cómo prevenirlas y qué tratamientos no invasivos pueden ayudar a aliviar el dolor y mejorar el bienestar.

Afecciones más comunes en la tercera edad

Con el envejecimiento, huesos, músculos y articulaciones experimentan cambios naturales que pueden afectar la movilidad y el bienestar diario. La pérdida de densidad ósea, la disminución de la masa muscular y el desgaste articular hacen que ciertas afecciones musculoesqueléticas sean más frecuentes en la tercera edad. Conocerlas permite identificar sus síntomas a tiempo, adoptar medidas preventivas y aplicar tratamientos adecuados que ayuden a mantener la autonomía y la calidad de vida.

Artrosis

La artrosis es una de las enfermedades musculoesqueléticas más frecuentes en adultos mayores. Se produce por el desgaste del cartílago que protege las articulaciones.

Síntomas habituales:

  • Dolor al moverse

  • Rigidez articular

  • Disminución de la movilidad

Este desgaste limita actividades cotidianas como caminar, subir escaleras o vestirse.

Osteoporosis

La osteoporosis provoca una disminución de la densidad ósea, aumentando el riesgo de fracturas, especialmente en columna y cadera.

Cómo afecta al cuerpo:

  • Dolor de espalda

  • Pérdida de estatura

  • Mayor riesgo de caídas y fracturas

En muchos casos no presenta síntomas hasta que ocurre una fractura.

Sarcopenia

La sarcopenia es la pérdida progresiva de músculo asociada al envejecimiento.

Principales efectos:

  • Debilidad

  • Inestabilidad

  • Mayor riesgo de caídas

Mantener la masa muscular es fundamental para conservar la movilidad y la autonomía.

Dolor lumbar y cervical crónico

El dolor de espalda en la tercera edad suele estar relacionado con el desgaste articular, la debilidad muscular y años de malas posturas.

Consecuencias más comunes:

  • Rigidez

  • Dolor persistente

  • Reducción de la actividad física

Esto puede generar un círculo vicioso de dolor y sedentarismo.

Además, también tendones y ligamentos pierden su elasticidad causando dolor, rigidez y limitación del movimiento.

Prevención

La prevención de las afecciones musculoesqueléticas en la tercera edad es fundamental para conservar la movilidad, reducir el dolor y mantener la independencia. Aunque el envejecimiento conlleva cambios naturales en huesos, músculos y articulaciones, adoptar hábitos saludables puede marcar una diferencia significativa en la calidad de vida. Para ello, recomendamos:

Actividad física adaptada
  • Caminar de forma regular

  • Ejercicios de fuerza suave

  • Movilidad articular diaria

  • Ejercicios de equilibrio

El movimiento es esencial para mantener huesos y músculos fuertes.

Alimentación adecuada
  • Aporte suficiente de calcio y vitamina D

  • Proteínas para conservar la masa muscular

  • Hidratación diaria

Prevención de caídas
  • Calzado cómodo y antideslizante

  • Eliminar obstáculos en el hogar

  • Buena iluminación

  • Uso de ayudas técnicas si es necesario

Higiene postural
  • Evitar pasar muchas horas sentado

  • Usar sillas con buen soporte

  • Dormir en colchones adecuados

Tratamiento

Los problemas musculoesqueléticos en la tercera edad debe tratarse de forma integral y personalizada, teniendo en cuenta la salud general, el nivel de movilidad y la presencia de otras patologías. Existen diferentes opciones terapéuticas que pueden combinarse para aliviar el dolor, mejorar la funcionalidad y mantenerla autonomía. Estas se dividen, de forma general, en tratamientos farmacológicos y tratamientos no farmacológicos.

Los tratamientos farmacológicos suelen ir enfocados al control del dolor y la inflamación. Incluyen analgésicos, antiinflamatorios y, en algunos casos, fármacos específicos para enfermedades como la osteoporosis o la artrosis. Deben ser siempre supervisados por un profesional sanitario debido al riesgo de efectos secundarios y a la posible interacción con otros medicamentos.

Por otro lado, los tratamientos no farmacológicos son fundamentales, ya que permiten mejorar la movilidad y el bienestar sin recurrir a procedimientos invasivos. Dentro de este grupo se incluyen el ejercicio terapéutico, la fisioterapia, la educación postural, las terapias complementarias y las técnicas de relajación muscular. Estas opciones no solo ayudan a aliviar el dolor, sino que también favorecen la independencia funcional a largo plazo.

Terapias complementarias

El enfoque más eficaz es atacar el dolor de forma constante y segura. Las terapias con dispositivos son una excelente opción porque se pueden usar en casa y se integran fácilmente a tu rutina.

Andulación

La andulación es una opción no invasiva que combina vibraciones mecánicas suaves con calor infrarrojo, proporcionando una estimulación agradable y segura, sin necesidad de esfuerzo físico.

El tratamiento contribuye a la relajación muscular, al alivio del dolor articular y de espalda y a la mejora de la circulación, ayudando a reducir la rigidez y la sensación de tensión frecuente en la tercera edad. Puede ser útil como apoyo en casos de artrosis, dolor lumbar o cervical y molestias musculares asociadas al sedentarismo.

Se utiliza como tratamiento complementario, integrándose fácilmente en programas de ejercicio, fisioterapia y hábitos saludables, con el objetivo de mejorar el bienestar y la calidad de vida del adulto mayor.

Presoterapia

Realiza un masaje de compresión y descompresión secuencial que estimula el drenaje linfático y la circulación sanguínea.

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