Día mundial deHábitos saludablesSueñoInsomnio, sueño fragmentado y dolor

13/03/20260

Dormir bien no es un lujo, es una necesidad biológica que sostiene nuestra salud física y emocional. Cuando el sueño se interrumpe o cuesta conciliarlo, el cuerpo entra en un estado de alerta que incrementa la sensibilidad al dolor. En el Día Mundial del Sueño, cuyo lema destaca la importancia de un descanso accesible y saludable para todas las personas, es un buen momento para recordar cómo el insomnio y el sueño fragmentado influyen en quienes conviven con dolor crónico y qué estrategias pueden ayudar a romper este círculo.

Población y trastornos del sueño

Según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN) más de un 10% de la población española padece algún tipo de trastorno de sueño crónico y grave y más de un 30% de la población española se despierta con la sensación de no haber tenido un sueño reparador o terminan el día muy fatigado.

Existen diversos tipos de trastornos que afectan al sueño, el insomnio, las parasomnias, la apnea de sueño, la narcolepsia y la hipersomnia son las más habituales entre la población española siendo el insomnio el más frecuente de ellos afectando a un 25-35% de la población de forma transitoria y un 10-15% de forma crónica.

Trastornos del sueño y aumento de la percepción del dolor

Las personas que padecen algún tipo de trastorno del sueño, también tienen mayor predisposición a padecer enfermedades crónicas, además de tener una mayor mortalidad y menor calidad de vida y productividad.

Dormir poco hace que aumente nuestro apetito y la resistencia a la insulina, de esta manera, podemos afirmar que dormir bien es muy importante para la regulación metabólica.

Además, cuando dormimos poco o mal, el sistema nervioso se vuelve más reactivo. Esto provoca que estímulos que normalmente serían tolerables se perciban como más intensos

  • Se reduce la capacidad del cerebro para modular el dolor.
  • Aumenta la inflamación de bajo grado, relacionada con muchas patologías musculoesqueléticas.
  • Se altera el equilibrio hormonal, especialmente en sustancias como el cortisol, que influyen en la sensibilidad al dolor.

Esto explica por qué muchas personas con dolor crónico notan más molestias tras una noche de mal descanso.

Además de esto, la falta de sueño también está estrechamente relacionada con gran variedad de trastornos físicos, mentales y de comportamiento. Las más comunes de estas afecciones son la depresión, ansiedad y los problemas psicológicos o emocionales.

Sueño fragmentado: el círculo dolor–insomnio

Un descanso adecuado es esencial para un correcto funcionamiento de nuestro organismo. Existen 3 elementos clave para dormir bien, la duración debe ser la suficiente para que nos levantemos descansados y nos permita estar alerta durante el día y para ello, un adulto de edad media necesitará de 7 a 9h al día. El siguiente elemento clave será la continuidad, deberíamos dormir del tirón para que las horas de sueño sean efectivas. Y finalmente, la profundidad del sueño también ha de ser suficiente para que sea restaurador.

No solo importa cuántas horas dormimos, sino cómo dormimos. Los microdespertares frecuentes impiden alcanzar fases profundas del sueño, esenciales para la reparación tisular y la recuperación muscular. Esto genera un círculo difícil de romper:

  • El dolor interrumpe el sueño.
  • El sueño interrumpido aumenta el dolor.
  • El aumento del dolor vuelve a dificultar el descanso.
  • Comprender este ciclo es clave para abordarlo desde un enfoque integral.
CONSEJOS GENERALES HIGIENE DEL SUEÑO

Estrategias para mejorar el descanso

Aunque cada caso es diferente y siempre es recomendable consultar con profesionales sanitarios, existen pautas generales que pueden ayudar a mejorar la calidad del sueño:

  • Mantener horarios regulares para acostarse y levantarse.
  • Crear un entorno de descanso tranquilo, oscuro y con temperatura estable.
  • Evitar pantallas y estimulantes en las horas previas a dormir.
  • Realizar estiramientos suaves o ejercicios de respiración para reducir la tensión muscular.
  • Cuidar la ergonomía: colchón adecuado, almohada que respete la alineación cervical y posturas que descarguen las zonas doloridas.

Estas medidas favorecen un sueño más profundo y reparador, especialmente en personas con patologías musculoesqueléticas.

Tratamientos para los trastornos del sueño

Los tratamientos para los trastornos del sueño pueden variar en función del tipo y la causa que los provoca. Por lo general, este tratamiento incluye una combinación de tratamientos médicos y cambios en el estilo de vida.

Tratamientos médicos

El tratamiento médico para los trastornos del sueño suele ser farmacológico e incluye alguno de los siguientes:

  • Medicación para dormir.
  • Suplementos de melatonina.
  • Fármacos para alergias o cualquier problema médico que pueda ser la causa del trastorno.
  • Uso de dispositivo respiratorio o cirugía (para la apnea del sueño)

Andulación

La andulación combina vibración mecánica y calor infrarrojo para promover la relajación muscular y mejorar la circulación. En personas con dolor crónico, puede ser una herramienta complementaria para:

  • Reducir la tensión acumulada al final del día.
  • Disminuir la percepción de dolor antes de dormir.
  • Facilitar una transición más suave hacia el descanso.
  • Integrar sesiones de andulación en la rutina vespertina puede ayudar a preparar el cuerpo para un sueño más profundo, contribuyendo a romper el ciclo dolor–insomnio.
Sueño de calidad para todos

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