AndulaciónHábitos saludablesPatologíasArañas vasculares: cómo cuidar tus piernas

05/06/20260

Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, es habitual que vistamos con ropa mas ligera y prestemos más atención a nuestras piernas. En esta situación, la aparición o el marcado relieve de pequeñas venitas rojizas, moradas o azuladas (arañas vasculares) suele generar preocupación.

Aunque frecuentemente se catalogan como un problema estético, la realidad es que en muchos casos, se trata de la primera manifestación visible de una alteración en el sistema circulatorio periférico. En verano es, por tanto, el momento crítico para entender qué le ocurre a nuestras venas y cómo actuar a tiempo.

¿Qué son las arañas vasculares y por qué empeoran con el calor?

A diferencia de las varices, las arañas vasculares son dilataciones de los capilares sanguíneos y de las vénulas más superficiales.

El sistema circulatorio de las piernas lucha constantemente contra la gravedad para devolver la sangre al corazón (retorno venoso). Cuando las válvulas reguladoras de estas venas sufren una leve insuficiencia, la sangre experimenta un retroceso y aumenta la presión dentro del vaso. Al no poder gestionar este exceso de presión, los capilares periféricos se dilatan, se llenan de sangre desoxigenada y se vuelven visibles a través de la piel.

Durante el verano, este proceso se intensifica debido a la vasodilatación, un mecanismo natural por el cual el cuerpo dilata los vasos sanguíneos para liberar calor y regular la temperatura corporal. Sin embargo, en personas con alguna afección circulatoria, esta dilatación debilita aún más las paredes de los capilares, provocando que las arañas vasculares se oscurezcan y desencadenen síntomas molestos como ardor, hormigueos y pesadez sobre todo vespertina.

Un indicador de salud que no se debe ignorar

Des de un punto de vista médico, las arañas vasculares se clasifican dentro del estadio C1 de la Insuficiencia Venosa Crónica (IVC) , esto significa que, lejos de ser un simple »tema estético», pueden ser un indicador de que el sistema de retorno venoso está perdiendo eficiencia, una condición con una alta prevalencia que afecta al 70% de las mujeres y al 40% de los hombres a lo largo de su vida.

Esta incidencia es significativamente mayor en mujeres debido al impacto de hormonas como los estrógenos y la progesterona, que relajan las paredes venosas; una situación que se acentúa notablemente durante el embarazo, la menopausia o el uso de tratamientos hormonales.

Ignorar esta señal de alarma y no adoptar medidas preventivas o terapéuticas puede acelerar la evolución de la patología hacia estadios más severos, como pueden ser las varices de mayor calibre, edemas crónicos e incluso alteraciones tróficas en la piel debido a la falta de una correcta oxigenación celular.

Prevención ¿Podemos frenar su avance?

Para evitar complicaciones, prevenir o que los síntomas vayan a más, hay que activar la circulación favoreciendo al retorno venoso, de abajo hacia arriba, con hábitos diarios, a continuación os recomendamos algunos:

  • Termorregulación: Evitar la exposición térmica directa y prolongada (baños de sol prolongados, saunas o asfalto caliente), ya que cronifican la vasodilatación.
  • Hidroterapia de contraste: Aplicar duchas de agua fría de forma ascendente (desde el pie hacia la ingle) para inducir una vasoconstricción refleja que tonifique las paredes venosas.
  • Ergonomía y movilidad: Evitar periodos prolongados de pie o sedentarismo. Si se viaja o se trabaja sentado, realizar movimientos del tobillo para activar la bomba muscular de la pantorrilla, el principal motor del retorno venoso.
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Tratamiento

El tratamiento de los problemas circulatorios debe ser integral y adaptado a cada caso. La elección del tratamiento más adecuado dependerá de la valoración de un profesional de la salud. La combinación de diferentes terapias y la adopción de un estilo de vida saludable son clave para mejorar la circulación, aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida.

Además de los tratamientos farmacológicos comunes que incluyen fármacos venotónicos y geles, tratar las arañas vasculares mediante aparatología durante los meses de calor puede ser fundamental para evitar la progresión de la insuficiencia venosa. Al optimizar mecánicamente el retorno de la sangre al corazón, algunos tratamientos consiguen descargar de forma drástica la presión acumulada en las vénulas superficiales. Como resultado directo, los pequeños capilares sufren menos estrés, se mitiga el ardor y el dolor punzante, y se frena eficazmente la aparición de nuevas arañas vasculares bajo los efectos del estrés térmico.
Además de las recomendaciones médicas y los cambios en el estilo de vida, diversas terapias pueden ser de gran ayuda:

 

 

Andulación

Esta terapia biofísica utiliza las vibraciones mecánicas de baja frecuencia para estimular el flujo sanguíneo y el retorno linfático de manera pasiva y celular, sin ejercer presiones agresivas sobre los capilares debilitados. Esto combinado con infrarrojo de onda corta, a diferencia del calor ambiental (que dilata las venas), este infrarrojo penetra de forma profunda y controlada para mejorar la elasticidad de los vasos sanguíneos y aliviar la inflamación desde el interior.

 

 

Presoterapia

Esta técnica aplica presión de aire controlada en diferentes partes del cuerpo mediante unas botas o otros accesorios. Ayuda a mejorar la circulación venosa y linfática, reduciendo la retención de líquidos y la sensación de pesadez en las piernas.

Vendaje compresivo

El uso de vendas o medias de compresión ayuda a mejorar el retorno venoso y linfático, reduciendo la hinchazón.

 

 

Escucha tus piernas, cuida TU SALUD.

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